Por Vivien Ormeño.
En el contexto de la movilización estudiantil chilena del año 2011, los manifestantes que se reúnen bajo la consigna: “educación pública, gratuita y de calidad” han sido catalogados, por el gobierno y los medios de comunicación tradicionales, como violentistas.
Luego de 5 meses de manifestaciones sociales han existido múltiples hechos de violencia, provenientes tanto del Estado como de la ciudadanía. Algunos de estos hechos han terminado con personas heridas de ambas partes, sin embargo sólo dos de ellos han terminado con resultado de muerte. Y como es tan característico, los que mueren siempre son los más indefensos, en este caso, niños.
El 25 de agosto del presente año murió un adolescente de 15 años llamado Manuel Gutiérrez, asesinado por un efectivo de carabineros.
El 6 de octubre, Mildred Mella secretaria del Diputado PC Guillermo Tellier, perdió su hijo de 6 semanas de gestación, luego de forcejear con el Diputado UDI Enrique Estay, por la colocación de una bandera en el frontis del Congreso Nacional en apoyo al movimiento estudiantil.
Frente a estos hechos me pregunto ¿Quiénes son los violentistas? ¿Quiénes son los que están actuando fuera de la ley que tanto defienden?
En el imaginario colectivo es muy fácil ubicar dentro de un sector político claro y común a los dos perpetradores de estos hechos de violencia con resultado de muerte, y este es el sector más conservador de la sociedad, popularmente conocido como “derecha”. Paradojalmente, la derecha chilena levanta consignas en pos del orden público, la ley y el derecho a la vida. Sin embargo, todas estas consignas se ven aplastadas por el actuar de estos individuos y la justificación o falta de importancia otorgada a estos hechos por sus compañeros ideológicos. Pero traen a la memoria el actuar común en tiempos de dictadura.
Es como si hubieran estado disfrazados todo este tiempo, escondidos, jugando el juego de una democracia falsa producto de una sociedad dormida. Sin embargo ante los primeros atisbos del despertar de Chile reaccionan como fieras, se quitan el disfraz y responden con mentira, represión y muerte.
Han muerto dos niños inocentes ¿No sé qué más tiene que ocurrir para que Chile despierte de una vez? ¿Cuánto más estamos dispuestos a soportar, a ignorar?
Una sociedad mejor es responsabilidad de todos.
Luego de 5 meses de manifestaciones sociales han existido múltiples hechos de violencia, provenientes tanto del Estado como de la ciudadanía. Algunos de estos hechos han terminado con personas heridas de ambas partes, sin embargo sólo dos de ellos han terminado con resultado de muerte. Y como es tan característico, los que mueren siempre son los más indefensos, en este caso, niños.
El 25 de agosto del presente año murió un adolescente de 15 años llamado Manuel Gutiérrez, asesinado por un efectivo de carabineros.
El 6 de octubre, Mildred Mella secretaria del Diputado PC Guillermo Tellier, perdió su hijo de 6 semanas de gestación, luego de forcejear con el Diputado UDI Enrique Estay, por la colocación de una bandera en el frontis del Congreso Nacional en apoyo al movimiento estudiantil.
Frente a estos hechos me pregunto ¿Quiénes son los violentistas? ¿Quiénes son los que están actuando fuera de la ley que tanto defienden?
En el imaginario colectivo es muy fácil ubicar dentro de un sector político claro y común a los dos perpetradores de estos hechos de violencia con resultado de muerte, y este es el sector más conservador de la sociedad, popularmente conocido como “derecha”. Paradojalmente, la derecha chilena levanta consignas en pos del orden público, la ley y el derecho a la vida. Sin embargo, todas estas consignas se ven aplastadas por el actuar de estos individuos y la justificación o falta de importancia otorgada a estos hechos por sus compañeros ideológicos. Pero traen a la memoria el actuar común en tiempos de dictadura.
Es como si hubieran estado disfrazados todo este tiempo, escondidos, jugando el juego de una democracia falsa producto de una sociedad dormida. Sin embargo ante los primeros atisbos del despertar de Chile reaccionan como fieras, se quitan el disfraz y responden con mentira, represión y muerte.
Han muerto dos niños inocentes ¿No sé qué más tiene que ocurrir para que Chile despierte de una vez? ¿Cuánto más estamos dispuestos a soportar, a ignorar?
Una sociedad mejor es responsabilidad de todos.
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